Seguro que has oído trucos caseros tipo "échale agua y si se disuelve es
falsa" o "pon una gota en el dedo pulgar y mira si se cae" 🙈 La mala noticia:
estas pruebas caseras no son fiables, ¡ni siquiera los laboratorios las usan!
La realidad es que detectar el fraude en la miel requiere análisis de
laboratorio (de polen, azúcares, isótopos...), así que la forma más segura
de saber si tu miel es pura no está en tu cocina, sino en la etiqueta 🏷️
Esto es lo que sí puedes comprobar tú mismo:
✅ Busca sellos de certificación de origen, como la IGP Miel de Galicia, que
obliga a trazabilidad por lote.
✅ Revisa los ingredientes: una miel pura solo debe decir "miel", nada de
"jarabe de glucosa" o "azúcar invertido".
✅ Desconfía de precios demasiado bajos: producir miel real cuesta, y un
precio irrisorio suele ser la primera pista de que algo no cuadra.
✅ Compra a productores identificables, no a marcas sin información de origen.
En MELASSO apostamos por la transparencia total: sabrás siempre de qué
colmenar y qué cosecha viene tu miel 🐝📋