20. Cuántas abejas tiene una colmena según la estación

El número de abejas de una colonia cambia continuamente a lo largo del año. Una colonia puede pasar de una población relativamente reducida durante el invierno a tener decenas de miles de abejas durante la temporada de máxima actividad, y después volver a disminuir cuando llega el otoño.

Para el apicultor, entender esta evolución es fundamental: una colmena con pocas abejas no necesariamente está mal y una colmena muy poblada no necesariamente está en buenas condiciones. Siempre hay que interpretar la población teniendo en cuenta la época del año, la cría, la reina, las reservas y las condiciones meteorológicas.

Una colonia no tiene siempre el mismo número de abejas

Una de las primeras cosas que sorprende al principiante es que una colmena no mantiene una población estable.

La colonia funciona como un sistema dinámico.

Durante los meses favorables:

  • La reina aumenta la puesta.
  • Nacen muchas obreras.
  • Aumenta la población adulta.
  • Se incrementa la recolección de néctar y polen.
  • La colonia ocupa más espacio.

Cuando llegan los meses desfavorables ocurre lo contrario:

  • Disminuye la cría.
  • Nacen menos abejas.
  • Aumenta proporcionalmente la importancia de las reservas.
  • Se reduce la actividad exterior.
  • La población disminuye.

Por eso no tiene sentido preguntar simplemente si una colonia tiene "muchas" o "pocas" abejas.

La pregunta correcta es:

¿Tiene una población adecuada para la época del año y para las condiciones de esa colonia?

¿Cuántas abejas puede tener una colonia?

No existe una cifra exacta que sirva para todas las colmenas.

Como referencia general, una colonia puede tener varios miles de abejas durante el invierno y varias decenas de miles durante la época de máxima población.

En colonias especialmente fuertes, la población puede ser todavía mayor.

Estas cifras son únicamente orientativas porque dependen de numerosos factores:

  • Genética.
  • Edad y calidad de la reina.
  • Disponibilidad de alimento.
  • Clima.
  • Floración.
  • Enfermedades y parásitos.
  • Tipo de manejo.
  • Época del año.
  • Estado general de la colonia.

Por eso es mucho más útil aprender a evaluar la población mediante los cuadros y el comportamiento de la colonia que intentar contar abejas una por una.

Invierno: la colonia se reduce

Durante el invierno encontramos normalmente las poblaciones más reducidas del ciclo anual.

La colonia disminuye la cría y muchas abejas mueren por el propio envejecimiento natural.

Al mismo tiempo, las condiciones exteriores hacen que las salidas sean mucho menos frecuentes.

Las abejas permanecen agrupadas formando el racimo invernal que vimos en la lección anterior.

Esto significa que una colmena que en verano parecía llena de abejas puede parecer sorprendentemente tranquila en invierno.

Eso no significa necesariamente que exista un problema.

De hecho, intentar conseguir que una colonia mantenga durante todo el invierno una población similar a la del verano sería contraproducente: mantener muchas abejas requiere recursos y energía.

Final del invierno: empieza la recuperación

A medida que aumentan las horas de luz y mejoran las condiciones ambientales, la colonia comienza progresivamente a cambiar.

La reina puede aumentar la puesta y comienza a aparecer más cría.

Esto genera una necesidad adicional de:

  • Alimento.
  • Proteínas procedentes del polen.
  • Temperatura adecuada para la cría.
  • Abejas nodrizas que puedan alimentarla.
  • Espacio.

Es una fase especialmente delicada.

Aunque desde el exterior todavía pueda parecer invierno, dentro de la colonia ya puede estar comenzando una importante transformación.

Primavera: explosión de población

La primavera es uno de los momentos de mayor crecimiento de la colonia.

Cuando aparecen floraciones y las condiciones permiten realizar vuelos con regularidad, entra más alimento y la reina puede mantener una puesta elevada.

Las nuevas generaciones de obreras empiezan a incorporarse a la población adulta.

El crecimiento puede ser muy rápido.

Por eso la primavera es también la época en la que el apicultor debe prestar especial atención a:

  • Cantidad de cría.
  • Espacio disponible.
  • Reservas.
  • Entrada de néctar.
  • Entrada de polen.
  • Estado de la reina.
  • Impulso de enjambrazón.

Una colonia que crece rápidamente puede pasar en poco tiempo de necesitar ayuda para desarrollarse a necesitar más espacio.

El máximo de población llega con el buen tiempo

Durante el periodo de mayor actividad, una colonia fuerte puede alcanzar decenas de miles de abejas.

Es la época en la que podemos observar una enorme cantidad de actividad en la piquera:

  • Pecoreadoras entrando.
  • Abejas saliendo.
  • Polen entrando.
  • Néctar llegando.
  • Abejas ventilando.
  • Abejas jóvenes realizando diferentes trabajos dentro de la colonia.

La colonia dispone entonces de una gran fuerza de trabajo.

Esto es fundamental para aprovechar las floraciones y almacenar reservas.

Pero también aumenta la posibilidad de que aparezca el impulso de enjambrazón, especialmente cuando coinciden una población elevada, abundancia de recursos y determinadas condiciones de la colonia.

¿Por qué hay tantas abejas en verano?

El verano puede mantener poblaciones elevadas, aunque depende mucho de la disponibilidad de floración.

En algunas zonas puede existir una gran entrada de néctar y polen.

En otras, especialmente durante periodos de sequía o escasez floral, la situación puede cambiar.

En Galicia tampoco podemos asumir que todas las zonas tienen el mismo calendario.

Una zona de costa, una zona interior, un área de montaña o un valle pueden ofrecer recursos diferentes.

Por eso el apicultor debe observar lo que realmente está ocurriendo alrededor de su apiario.

Después del máximo llega el descenso

Cuando disminuyen las floraciones y se acerca el otoño, la colonia comienza progresivamente a reducir su actividad reproductiva.

La población adulta también empieza a disminuir.

Esto tiene sentido desde el punto de vista energético.

Durante el invierno no resulta necesario mantener una población enorme que consuma grandes cantidades de reservas.

La colonia se adapta a la llegada del periodo menos favorable.

Es un proceso gradual, no un cambio brusco de un día para otro.

Otoño: preparar la supervivencia

En otoño, la colonia debe alcanzar un equilibrio adecuado.

Debe contar con suficiente población para afrontar el invierno, pero también con reservas y un estado sanitario correcto.

Es un momento especialmente importante para el apicultor.

Una colonia que entra en otoño demasiado débil puede tener dificultades para superar el invierno.

Pero una colonia que aparentemente tiene muchas abejas tampoco está necesariamente bien si presenta problemas sanitarios o carece de reservas adecuadas.

Por eso el tamaño de la población es solo una parte del diagnóstico.

Las abejas no viven todas el mismo tiempo

Otro concepto importante es que las abejas obreras no permanecen durante todo el año.

Las obreras tienen una vida relativamente corta durante los periodos de intensa actividad, aunque la duración puede variar según las circunstancias.

Durante la temporada de máxima actividad existe una enorme renovación de población:

unas abejas nacen mientras otras mueren.

Esto permite que la colonia mantenga una población elevada aunque cada individuo tenga una vida limitada.

En invierno, en cambio, las abejas que forman la colonia pueden vivir durante más tiempo porque la actividad y el desgaste son diferentes.

La reina controla una parte importante de la evolución

La población de una colonia está muy relacionada con la capacidad reproductiva de su reina.

Una reina en buenas condiciones puede mantener una puesta suficiente para que la población aumente cuando existen recursos adecuados.

Pero la reina no trabaja de forma independiente.

La colonia debe disponer de suficientes abejas capaces de cuidar la cría y de recursos para alimentarla.

Por eso no debemos reducir el crecimiento de la población simplemente a:

"La reina pone muchos huevos."

La población final depende de todo el sistema.

Cómo calcula el apicultor la población

El apicultor no necesita contar cada abeja.

Una de las formas más prácticas de valorar la población es observar cuántos cuadros están ocupados por abejas y cómo se distribuyen.

También es importante observar:

  • Cantidad de cría.
  • Superficie de cría.
  • Densidad de abejas sobre los cuadros.
  • Reservas.
  • Actividad en la piquera.
  • Evolución respecto a revisiones anteriores.

Por ejemplo, una colonia que ocupa cada vez más cuadros y aumenta progresivamente su superficie de cría está mostrando una dinámica diferente de otra que lleva varias revisiones reduciendo población.

La tendencia puede ser tan importante como la fotografía de un día concreto.

No confundas población con salud

Este es uno de los conceptos más importantes de esta lección.

Una colonia con muchas abejas no es automáticamente una colonia sana.

Puede tener una población elevada y, al mismo tiempo, presentar:

  • Varroa.
  • Problemas de reina.
  • Enfermedades.
  • Falta de reservas.
  • Cría irregular.
  • Otros problemas sanitarios.

Del mismo modo, una colonia pequeña puede estar perfectamente adaptada a la época del año.

Por eso el apicultor debe evaluar el conjunto.

Galicia y las diferencias entre colonias

El clima gallego puede generar diferencias importantes entre apiarios.

Las floraciones no aparecen exactamente al mismo tiempo en todas las zonas y la meteorología puede cambiar mucho la actividad de las abejas.

Además, las colonias pueden tener comportamientos diferentes incluso estando relativamente cerca unas de otras.

Por eso no debes pensar:

"Todas mis colmenas tienen que tener exactamente el mismo número de abejas."

Es normal encontrar colonias fuertes, medias y más débiles.

Lo importante es determinar por qué existen esas diferencias y si son razonables para la época.

¿Cuándo debería preocuparme?

No existe una cifra universal que permita decir:

"Por debajo de X abejas, una colonia está mal."

La preocupación debe surgir cuando observas una población claramente inadecuada para la época o una evolución negativa.

Por ejemplo:

  • Una colonia que pierde población rápidamente.
  • Una colonia que prácticamente no tiene cría cuando debería tenerla.
  • Una colonia que presenta signos sanitarios preocupantes.
  • Una colonia muy pequeña que entra en invierno sin suficientes reservas.
  • Una colonia que no evoluciona mientras las demás sí lo hacen.

En estos casos hay que investigar la causa antes de tomar decisiones.

Errores comunes

Comparar todas las colonias entre sí

Dos colonias pueden tener poblaciones diferentes y ambas estar funcionando correctamente.

Pensar que más abejas siempre significa mejor colonia

Una población elevada también implica mayores necesidades de alimento y puede aumentar determinadas necesidades de manejo.

Intentar contar las abejas

No es práctico ni necesario. El apicultor aprende a estimar la población observando cuadros y comportamiento.

Ignorar la época del año

Una población que sería pequeña en verano puede ser perfectamente normal durante el invierno.

Mirar únicamente la entrada de la colmena

La actividad en la piquera proporciona información, pero no sustituye a una evaluación completa cuando es necesario abrir la colmena.

No observar la evolución

Una revisión aislada cuenta menos que comparar cómo ha evolucionado la colonia durante varias semanas.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas abejas tiene una colmena normalmente?

No existe una cantidad fija. Una colonia puede tener varios miles durante el invierno y alcanzar varias decenas de miles durante el periodo de máxima actividad. La cifra varía según la época, la genética, el clima, la disponibilidad de alimento y el estado de la colonia.

¿Cuándo tiene más abejas una colonia?

Normalmente alcanza sus mayores poblaciones durante el periodo de actividad y crecimiento, cuando existen buenas condiciones meteorológicas y abundancia de recursos. El momento exacto depende de la zona y de la evolución de cada colonia.

¿Una colmena con pocas abejas está enferma?

No necesariamente. Durante el invierno es normal que la población sea mucho menor que durante la temporada de máxima actividad. Lo importante es valorar la población en relación con la época del año y comprobar el resto de indicadores de la colonia.

En la práctica: aprende a valorar tendencias

Cuando hagas tus primeras revisiones, no intentes memorizar una cifra exacta de abejas.

En su lugar, acostúmbrate a registrar algo mucho más útil:

¿La colonia está creciendo, estable o disminuyendo?

Puedes anotar después de cada revisión:

  • Cuadros ocupados por abejas.
  • Cuadros con cría.
  • Cantidad aproximada de reservas.
  • Estado de la reina.
  • Entrada de polen y néctar.
  • Observaciones sanitarias.
  • Comportamiento general.

Con varias revisiones empezarás a tener una fotografía real de la evolución de cada colonia.

Y esta es una de las habilidades que diferencian al principiante que simplemente "mira abejas" del apicultor que realmente aprende a leer una colonia.

Con esta lección terminamos el Módulo 2: Conocer a la abeja. Ya sabes qué es una abeja melífera, cómo funcionan la reina, las obreras y los zánganos, cómo se desarrolla una abeja, cómo se comunican, cómo producen la miel, por qué enjambran, cómo afrontan el invierno y cómo cambia la población durante el año.

En el siguiente módulo pasaremos de la biología al terreno práctico: el material y equipo que necesitas para trabajar con tus primeras colmenas, empezando por los diferentes tipos de colmena.