Durante el invierno, una colonia de abejas no entra en una hibernación completa. Las abejas permanecen activas dentro de la colmena, reducen su actividad exterior y forman un racimo invernal alrededor de la zona de cría y de las reservas para mantener unas condiciones adecuadas hasta que vuelva la primavera.
Para el apicultor, el objetivo durante esta época no es abrir constantemente la colmena, sino proteger la colonia, conservar sus reservas y evitar problemas de humedad, frío, viento o falta de alimento.
¿Las abejas hibernan?
No exactamente.
Durante los meses fríos, las abejas reducen considerablemente sus salidas al exterior, pero continúan realizando actividad dentro de la colmena.
Cuando las temperaturas bajan, las abejas se agrupan formando una estructura conocida como racimo invernal.
En el interior del racimo, las abejas permanecen mucho más juntas que durante el verano y regulan la temperatura mediante su actividad muscular.
La colonia, por tanto, no depende simplemente de que la colmena esté caliente.
Son las propias abejas las que realizan gran parte del trabajo de regulación térmica.
El racimo invernal
El racimo es una de las adaptaciones más importantes de las abejas para superar el invierno.
Cuando hace frío, las abejas se agrupan alrededor de la zona donde se encuentra la colonia.
Las abejas situadas en la parte exterior forman una especie de capa protectora, mientras que las del interior permanecen en mejores condiciones térmicas.
Cuando aumenta el frío, el racimo puede hacerse más compacto.
Cuando las condiciones mejoran, puede relajarse y ocupar una zona mayor.
Esto permite a la colonia gestionar mejor la energía disponible.
¿Cómo generan calor?
Las abejas pueden producir calor mediante la actividad de sus músculos de vuelo, aunque no estén volando.
Mediante contracciones musculares, generan calor y contribuyen a mantener las condiciones necesarias dentro del racimo.
No todas las abejas realizan exactamente el mismo trabajo al mismo tiempo.
La colonia funciona como un sistema dinámico en el que las abejas cambian de posición y participan en diferentes tareas.
Por eso el invierno no significa que la colmena esté "apagada".
Simplemente, su actividad cambia.
La importancia de la miel almacenada
Durante el invierno, la colonia depende en gran medida de las reservas que ha acumulado anteriormente.
La miel proporciona energía para mantener la actividad de las abejas y producir calor.
Pero tener mucha miel no significa necesariamente que la colonia esté fuera de peligro.
También importa:
- Dónde están situadas las reservas.
- Dónde se encuentra el racimo.
- Cómo se desplaza la colonia.
- Si puede acceder a las reservas.
- El tamaño y estado de la población.
- La presencia de enfermedades o parásitos.
Una colonia puede tener reservas en la colmena y, aun así, encontrarse en dificultades si no consigue acceder a ellas en el momento necesario.
El invierno empieza mucho antes del frío
Una de las ideas más importantes para un principiante es esta:
La preparación para el invierno se realiza principalmente antes de que llegue el invierno.
Durante el otoño, el apicultor debe evaluar el estado de las colonias y comprobar que llegan a la estación fría en buenas condiciones.
Entre los aspectos que deben vigilarse están:
- Estado sanitario.
- Población.
- Presencia y calidad de la reina.
- Reservas disponibles.
- Estado de la colmena.
- Protección frente a viento y lluvia.
- Situación de la colonia respecto al apiario.
El invierno no es el momento adecuado para intentar solucionar todos los problemas acumulados durante meses anteriores.
La varroa y el invierno
Uno de los mayores enemigos de una colonia durante esta época es llegar al invierno con una carga elevada de varroa.
Este ácaro afecta a las abejas y puede debilitar considerablemente las colonias.
Por eso el control sanitario debe formar parte de la preparación invernal.
No tiene sentido esperar a diciembre para empezar a pensar en la sanidad de una colonia que lleva meses sometida a la presión del parásito.
Los tratamientos contra varroa deben realizarse siguiendo las indicaciones correspondientes y utilizando productos autorizados y conforme a las instrucciones de uso.
La sanidad de la colonia será desarrollada con detalle en el módulo dedicado a enfermedades y enemigos.
¿Debe tener cría una colonia en invierno?
La cantidad de cría puede variar considerablemente dependiendo de las condiciones ambientales, la colonia y la época.
En periodos fríos la actividad reproductiva suele reducirse, pero no debemos pensar que todas las colonias dejan necesariamente de criar durante todo el invierno.
En zonas con inviernos relativamente suaves, como puede ocurrir en determinadas áreas de Galicia, puede existir actividad de cría durante parte de la estación.
Esto tiene consecuencias importantes.
La presencia de cría supone una necesidad energética adicional y también condiciona la dinámica térmica de la colonia.
Por eso el invierno gallego no debe interpretarse exactamente igual que el de una zona con temperaturas mucho más bajas.
El clima atlántico y la humedad
Para el apicultor gallego existe una cuestión especialmente importante: la humedad.
Cuando pensamos en el invierno, solemos preocuparnos inmediatamente por el frío.
Sin embargo, una colmena puede sufrir problemas relacionados con una mala gestión de la humedad y la condensación.
El objetivo no es convertir la colmena en un espacio completamente cerrado.
Debe existir un equilibrio entre:
- Protección frente a lluvia.
- Protección frente al viento.
- Ventilación adecuada.
- Evacuación de humedad.
- Conservación de unas condiciones apropiadas para la colonia.
Una colmena demasiado cerrada puede favorecer la condensación, mientras que una exposición excesiva a viento y lluvia también puede perjudicar a la colonia.
¿Hay que tapar completamente la colmena?
No.
Uno de los errores más frecuentes del principiante es pensar que cuanto más aislada y cerrada esté la colmena, mejor.
La colonia necesita protección, pero también necesita una gestión adecuada de la ventilación.
La solución concreta dependerá del tipo de colmena, su estado, el emplazamiento y las condiciones meteorológicas.
En Galicia, la protección frente a la lluvia y el viento puede tener especial importancia, pero no debemos crear un ambiente excesivamente húmedo y cerrado.
¿Hay que abrir la colmena en invierno?
En general, no conviene realizar inspecciones interiores frecuentes durante periodos fríos.
Cada apertura puede alterar las condiciones internas de la colonia y provocar una perturbación innecesaria.
Durante el invierno, la observación exterior adquiere mucho valor.
Puedes comprobar:
- Actividad en la piquera cuando las condiciones permiten vuelos.
- Presencia de abejas muertas en la entrada.
- Signos de pillaje.
- Daños en la colmena.
- Entrada de agua.
- Problemas estructurales.
- Situación de la cubierta.
- Actividad anormal.
No necesitas abrir una colonia cada pocos días para saber si todo está bien.
Los vuelos de limpieza
Cuando las temperaturas lo permiten, las abejas pueden salir de la colmena para realizar vuelos de limpieza.
Durante periodos de frío pueden permanecer dentro durante bastante tiempo y acumular residuos.
Cuando encuentran una ventana meteorológica favorable, pueden salir rápidamente y realizar estos vuelos.
Para el principiante, observar actividad en la piquera después de varios días de mal tiempo puede ser una señal completamente normal.
¿Qué pasa si nieva o hace mucho frío?
Las abejas pueden soportar temperaturas exteriores muy bajas gracias a su capacidad para formar el racimo y generar calor.
El problema no es simplemente "que haga frío".
También influyen:
- Tamaño de la colonia.
- Estado sanitario.
- Reservas.
- Protección de la colmena.
- Exposición al viento.
- Humedad.
- Disponibilidad de alimento.
- Duración del periodo desfavorable.
Una colonia fuerte y bien preparada puede afrontar condiciones que serían mucho más difíciles para una colonia pequeña o debilitada.
El problema de quedarse sin alimento
Uno de los riesgos más importantes durante el invierno es la falta de reservas accesibles.
Por eso el apicultor debe evaluar las reservas antes de que llegue el periodo frío.
Si una colonia necesita alimentación suplementaria, debe hacerse de forma adecuada y en función de la situación concreta.
Los métodos y tipos de alimentación se tratarán específicamente en las lecciones del módulo 8.
Durante el invierno no debemos improvisar ni utilizar alimentos inadecuados.
El riesgo del pillaje
Aunque la actividad exterior disminuya, puede producirse pillaje si existen condiciones que favorecen que unas colonias intenten aprovechar recursos de otras.
Una colonia débil puede ser especialmente vulnerable.
Por eso es importante evitar dejar accesibles restos de miel, jarabes u otros recursos que puedan provocar comportamientos de pillaje.
También conviene mantener las colonias en buenas condiciones y vigilar especialmente las más débiles.
Una colonia débil afronta peor el invierno
No todas las colmenas llegan al invierno con la misma capacidad.
Una colonia puede ser pequeña por diferentes razones:
- Reina deficiente.
- Enfermedad.
- Varroa.
- Falta de alimento.
- Problemas durante la temporada.
- Población insuficiente.
- Otros factores de manejo.
El otoño es el momento de evaluar estas situaciones.
En determinadas circunstancias, el apicultor puede tener que tomar decisiones de manejo para evitar que una colonia demasiado débil afronte sola el periodo desfavorable.
Estas decisiones deben tomarse valorando cada caso, no aplicando una regla idéntica a todas las colmenas.
Qué hacer durante un invierno gallego
En Galicia, el invierno puede presentar periodos de lluvia prolongada intercalados con días suaves.
Por eso el trabajo del apicultor puede centrarse especialmente en la observación y mantenimiento del apiario.
Comprueba periódicamente:
- Que las cubiertas estén correctamente colocadas.
- Que no entre agua.
- Que las colmenas permanezcan estables.
- Que no haya daños provocados por viento.
- Que la vegetación no bloquee las entradas.
- Que no existan señales evidentes de problemas.
- Que las colonias puedan acceder a sus reservas cuando sea necesario.
La intervención debe ser proporcional al problema.
No hay que molestar a una colonia simplemente porque llevemos varios días sin abrirla.
Errores comunes
Abrir la colmena constantemente
La curiosidad del principiante puede convertirse en un problema. Durante el frío, las revisiones interiores deben limitarse a situaciones en las que exista una razón para intervenir.
Cerrar completamente la colmena
Intentar mantenerla herméticamente cerrada puede favorecer problemas de condensación y humedad.
Pensar únicamente en el frío
La humedad, el viento, las reservas y el estado sanitario pueden ser igual o más importantes.
Esperar al invierno para solucionar la varroa
La preparación sanitaria debe hacerse antes de que la colonia entre en el periodo frío.
Alimentar automáticamente a todas las colonias
No todas las colonias necesitan la misma intervención. Primero hay que evaluar sus reservas y situación.
Pensar que una colonia inmóvil está muerta
Durante periodos fríos la actividad exterior puede ser muy baja. Una colonia puede estar funcionando normalmente aunque apenas veamos abejas fuera.
Preguntas frecuentes
¿Las abejas salen de la colmena en invierno?
Sí, cuando las condiciones meteorológicas lo permiten. Pueden realizar vuelos de limpieza y otros vuelos cortos, pero durante los periodos fríos su actividad exterior disminuye considerablemente.
¿Hay que alimentar a las abejas durante todo el invierno?
No necesariamente. La alimentación depende del estado de la colonia y de sus reservas. Lo importante es que llegue al invierno correctamente preparada y que el apicultor sepa detectar una posible falta de alimento.
¿Es necesario abrir las colmenas en invierno?
No de forma rutinaria. En periodos fríos es preferible realizar observaciones exteriores y limitar las aperturas interiores a situaciones justificadas por las condiciones de la colonia.
En la práctica: el invierno se prepara en otoño
Si estás empezando, quédate con una idea sencilla:
El mejor invierno es el que has preparado antes de que llegue.
Una colonia fuerte, con una reina funcional, buen estado sanitario y reservas adecuadas tiene mejores posibilidades de afrontar el periodo frío que una colonia que llega debilitada.
Durante el invierno, tu trabajo cambia. Dejas de buscar actividad constante y empiezas a valorar la estabilidad.
Observa sin molestar. Protege la colmena de lluvia y viento. Controla el estado del apiario. Vigila las reservas cuando sea necesario y evita intervenciones innecesarias.
En Galicia, además, aprende a mirar más allá del termómetro: la humedad y la meteorología atlántica forman parte del manejo invernal.
En la siguiente lección veremos cuántas abejas puede tener una colmena según la estación del año, y entenderás por qué una colonia puede parecer completamente diferente en primavera, verano, otoño e invierno.